Yamine Yamal no necesita demasiado tiempo para dejar su firma en un gran partido. Ante el Atlético de Madrid, partido de ida de la Liga de Campeones, apenas habían pasado cinco minutos cuando el joven talento azulgrana encendió el estadio con una acción de puro desequilibrio: caño espectacular a Ruggeri, arrancada inmediata hacia el área y sensación inequívoca de peligro. La jugada no terminó en gol porque su pase final no encontró el destino esperado, pero sí dejó un mensaje rotundo desde el inicio: Lamine había salido decidido a dominar el escenario.
No fue una acción aislada. Fue el prólogo de una primera parte en la que el atacante del Barça volvió a exhibir esa mezcla de descaro, calidad y personalidad que le ha colocado ya en el centro de todas las conversaciones. También en la del Balón de Oro. Mientras en las últimas horas los mercados de predicción le colocaban en plena pelea por el gran premio individual, Lamine respondió como hacen los jugadores especiales: hablando en el campo.
El Atlético de Simeone sufrió desde el primer minuto para contenerle. Ruggeri vivió un auténtico calvario en su banda, superado por velocidad, técnica y lectura de la jugada. Cada vez que Lamine recibía, pasaba algo. O rompía líneas, o generaba una superioridad, o alteraba la estructura defensiva del rival. Fue intenso, participativo y siempre con la intención de hacer daño. No se escondió nunca. Al contrario: pidió la pelota, encaró y asumió el peso ofensivo de su equipo. Y tuvo sus ocasiones para marcar en esta primera parte.
Grandes acciones
Su mejor acción colectiva llegó también en la primera mitad, cuando filtró un pase de gol magnífico para Rashford. La definición del delantero acabó invalidada por fuera de juego, pero la jugada volvió a retratar el momento del extremo azulgrana: claridad para decidir, talento para ejecutar y capacidad para convertir cualquier posesión en una ocasión. Aunque el tanto no subiera al marcador, la sensación fue la misma que dejó el caño inicial: Lamine estaba por encima del partido.
Por eso actuaciones como esta alimentan un debate que ya ha dejado de sonar exagerado. Lamine Yamal no solo maravilla: también compite por todo. Y si sigue firmando noches así, su candidatura al Balón de Oro dejará de ser una ilusión para convertirse en una amenaza muy seria para cualquiera. Ante el Atlético, al menos durante la primera parte, volvió a demostrar que el foco le pertenece.
Antes del inicio del partido, y después de lo vivido en la noche anterior en el Bernabéu, Harry Kane superó a Lamine en la casa de las apuestas Polymarket Sports como futuro Balón de oro.
El inglés, tras su decisivo gol, cogió ventaja y sumo el 27% de posibilidades para ganar superando así a Lamine (22%), Mbappé (22%) y Vinicius Jr (7%).
Habrá que ver cómo evoluciona esta casa de apuestas tras el partido de ida de los cuartos de final entre el Barcelona y el Atlético de Madrid.