A medida que el tiempo avanza y nos aproximamos a la denominada tercera edad, la salud se vuelve todavía más crucial dado el desgaste paulatino del cuerpo, lo que demanda una mayor preocupación por nuestra rutina.
Cuando las personas comienzan a perder masa muscular, fuerza, densidad ósea, memoria, velocidad mental, capacidad cardiovascular, y demás, se notan los drásticos cambios que ello produce en el día a día, y solo una cotidianidad saludable puede ralentizar o paliar por completo tales efectos.
Por ello, los expertos suelen recomendar mantener una vida físicamente activa, asegurándose de seleccionar aquellos ejercicios que funcionen para el objetivo de una autonomía física y mental más duradera y con mucha más calidad.
Como resultado, se suele caminar o levantar pesas para llegar a tal fin, lo cual es positivo, pero los expertos coinciden en un ejercicio en particular que ni siquiera se suele ver mencionado en las recomendaciones tradicionales: las artes marciales.
Entrenadores profesionales de todos los ámbitos están de acuerdo en que esta práctica es más beneficiosa que rutinas de gimnasio convencionales, y son tan accesibles que pueden realizarse a través tanto de un especialista en persona como de un video en YouTube.
Sin pelear ni romper tablas con las manos, sino acudiendo a disciplinas adaptadas como el tai chi, el aikido o el kárate suave, las personas de aproximadamente 65 años en adelante aprenden a controlar mejor su cuerpo, a tener un mayor equilibrio y a mantener la coordinación y el enfoque.
Según un estudio de Psychology Today, cinco semanas de entrenamiento personalizado en kárate fueron suficientes para mejorar sustancialmente la fuerza, la coordinación y el equilibrio entre adultos de 59 a 90 años.
Una investigación adicional por BMC Geriatrics, la cual consistió en un programa de taekwondo para residentes de hogares de ancianos en Estados Unidos, desveló el impacto positivo en la salud física, mental, cognitiva e incluso social de los sujetos, pues se trata de una actividad que se realiza mejor en grupos.
Dado que este tipo de actividades involucra mover el cuerpo pero, a su vez, mantener concentrada la mente, resulta en un equilibrio favorable para ambos aspectos, fortaleciendo músculos, huesos y la capacidad de enfocarse sin necesidad de arriesgarse levantando pesas.
Asimismo, considerando el permanente temor de caerse dada la creciente fragilidad del cuerpo, el portal Unicamp registró que las artes marciales ayudan a reducir las caídas en un 25%, incluyendo prácticas como el tai chi chuan que aumentan dicho porcentaje hasta 37%.
Cualquier disciplina como el tai chi, que involucre movimientos lentos y fluidos, útiles para aumentar la flexibilidad y reducir el estrés, al igual que cualquier disciplina como el wing chun, que enfatice los reflejos y la técnica, y el jiu-jitsu brasileño, que se enfoque en el control y la estrategia, son alternativas excelentes para comenzar a practicar a cualquier edad.
En último lugar, no hay que desestimar la importancia que tiene para las personas mayores el hecho de poder compartir una actividad en donde se desenvuelvan junto a más personas con las que conectar y compartir metas, pues ayuda a romper el sedentarismo y mantener la emoción de la rutina mientras se evita el aislamiento al que muchas personas mayores se ven sometidas una vez empiezan a perder su autonomía corporal y mental.