El Celta trabaja en hacer hueco en la plantilla al portugués André Almeida, el futbolista elegido por Giráldez para reforzar el medio campo. Todo está arreglado con el jugador de Guimaraes, que paralizó su fichaje por el Swansea para esperar al equipo celeste, y con el Valencia, que recibiría alrededor de 3 millones por su traspaso. Queda hacerle un espacio en la plantilla y, se negocia la salida del uruguayo Matías Vecino, que este jueves será sometido a una artroscopia de rodilla en una clínica de Barcelona que le mantendrá alejado de los terrenos de juego entre dos y tres meses.
El club vigués considera al charrúa «un gran profesional» y no va a forzar su salida. Descartada la rescisión unilateral de su contrato, el club está buscando un acuerdo amistoso con Vecino, bien mediante una cesión, bien a través de un traspaso a bajo coste, bien con la carta de libertad para firmar con otro club pagando una parte de su ficha. De momento, no hay nada decidido al respecto.
Por otro lado, el marroquí Couhaib Driouech ha vuelto a la agenda del Celta como candidato para completar el frente ofensivo, aunque el ucraniano Viktor Tsygankov es en este momento la primera opción de la dirección deportiva que encabeza Marco Garcés para incorporar al atacante por el que suspira Claudio Giráldez. El magrebí del PSV Eindhoven tenía cerrado hace unos días su traspaso al Glasgow Rangers por ocho millones de euros, pero el club escocés echó abajo a última hora su fichaje al no pasar el jugador la revisión médica. Desde la calle del Príncipe se resta importancia a esta circunstancia, ya que según los informes que maneja el Celta, el reconocimiento médico que pasó Driouech coincidió con una pequeña lesión que no debería impedirle rendir al máximo nivel, si finalmente se concreta su fichaje.
En todo caso, Driouech no es la primera ni la segunda opción que el Celta maneja para reforzar su ataque. La más avanzada en estos momentos es la del Tsygankov, a quien el Girona abrió ayer expediente disciplinario después se declarase en rebeldía negándose a vestirse para el partido de Segunda División que el conjunto que dirige Quique Álvarez debía disputar el pasado sábado contra el Leganés. Las relaciones entre atacante ucraniano y el equipo catalán han llegado a tal grado de deterioro que su salida este verano parece cantada, pero el Girona no da por ahora su brazo a torcer y exige alrededor de 8 millones por su traspaso.
La tercera opción, un «tapado»
La cuestión es que parece muy difícil que ningún club se acerque a esta cantidad por un futbolista que ha cumplido los 29 años en su último año de contrato y que cobra alrededor de 4 millones brutos por temporada. El Celta lleva semanas tanteando el terreno y en las últimas horas, tras complicarse la negociación con Boca Júniors por el argentino Exequiel Zeballos, ha acelerado las conversaciones con el Girona para incorporar a Tsygankov. Desde el club se insiste, sin embargo, que el fichaje del ucraniano solo se concretará si el precio es «razonable» y siempre bajo la premisa de que el futbolista acepte rebajarse su actual salario. Existe una tercera opción que no ha trascendido y este «tapado» es también muy del gusto de la dirección deportiva y de Claudio Giráldez.