España hace unos años que se enfrenta al problema de la falta de acceso a la vivienda en las grandes ciudades del país. Esta situación acostumbra a afectar a los más jóvenes, que son los que suelen tener peores salarios, pero también a las personas que se encuentran en peligro de exclusión social o con problemas económicos independientemente de la edad.
La edad de emancipación es de 30 años, la quinta más tardía de toda Europa solo por delante de Italia, Grecia, Eslovaquia y Croacia. Los últimos datos de Eurostat, de 2024, apuntan que la diferencia respecto a la media continental es grande, ya que esta se sitúa de media en los 26,2 años.
Sin embargo, no es un problema nuevo, ya que en el 2000 la gente ya se iba de casa a los 29,4 años, nada que ver con la España del siglo XX. Según el informe 'Jóvenes y Emancipación en España' de FAD Juventud, en los 80 los jóvenes se iban a los 26 años de media, y en los 90, a los 27 años, aproximadamente.
La solución que ve Gonzalo Bernardos
Ahora, el economista Gonzalo Bernardos, ha analizado la situación y ha lanzado su propuesta para terminar con esta lacra social. Lo ha hecho a través de X: "¿Cuál es el diagnóstico sobre los problemas de la vivienda en España? La solución a la mayor parte de los problemas la tiene la Administración", empieza sentando las bases.
Así, lo que debería hacer es "aumentar la seguridad jurídica de los caseros y propietarios de solares" que garantice sus derechos y agilizar la burocracia para permitir aumentar el ritmo de construcción, pues actualmente se tardan hasta dos años en conceder una licencia.
Pone atención en la "edificabilidad de los terrenos urbanos", es decir, permitir construir más en el mismo espacio físico, y en la reducción de la "superficie mínima de los pisos", o sea que sean más pequeños.
También propone una "reducción de impuestos a los compradores y los promotores" que incentive a ambos lados del mercado, como podría ser minar los impuestos en la compra de la primera vivienda o reducir la fiscalidad para que construir sea más barato.
Comenta la posibilidad de empezar a crear viviendas 'low cost' con la "disminución de los requisitos necesarios para edificar", como ya se hace en otros países, o una "conversión más rápida del suelo agrícola en residencial", algo que igualmente implicaría debate.
Finalmente, señala un potencial "regreso del agente urbanizador" para impulsar el desarrollo independientemente de la coordinación que pueda haber entre los propietarios. Esto significaría que se puede construir aunque haya 100 propietarios distintos de un mismo terreno sin urbanizar.