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Justo Molinero, comunicador y empresario: "Vinimos desde Andalucía huyendo del hambre y así llegamos toda la familia. Yo fui el culpable y siempre he sentido esa responsabilidad"

Justo Molinero ha repasado su historia personal y profesional en una entrevista publicada en SPORT. El comunicador y empresario recuerda su llegada a Catalunya desde Andalucía, una mudanza familiar motivada por la necesidad y por la búsqueda de una vida con más oportunidades.

Nacido en Villanueva de Córdoba, en la provincia de Córdoba, Molinero llegó a Catalunya junto a buena parte de su familia cuando todavía era joven. Según explica, salieron de Andalucía huyendo del hambre y él siempre ha sentido una responsabilidad especial porque se considera el artífice de aquella decisión.

Una llegada marcada por la necesidad

La familia se instaló inicialmente en la Rambla de Sant Sebastià. La primera noche que pasaron allí, Justo escuchó a primera hora de la mañana el ruido de muchas personas esperando para entrar a trabajar en una empresa textil cercana. Aquella escena le hizo entender que no habían llegado a una tierra donde bastaba con buscar una oportunidad y aprovecharla.

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Justo Molinero atendió a SPORT en el restaurant Sant Jaume de Premià de Dalt
DANI BARBEITO
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La inmigración interior fue una realidad muy importante durante buena parte del siglo XX. Muchas familias andaluzas, murcianas, gallegas y extremeñas se desplazaron hacia Catalunya, Madrid, el País Vasco y otras zonas industriales en busca de empleo.

En el caso de Molinero, la llegada de toda la familia aumentaba el peso de la decisión. Si el traslado hubiera salido mal, él sentía que tendría que asumir una parte importante de la responsabilidad. Con el tiempo, sin embargo, sus hermanos lograron establecerse y desarrollar su vida en Catalunya.

Su primer trabajo

Nada más llegar, Molinero comenzó a trabajar en un taller mecánico de Pepito Domènech. Aquella primera experiencia laboral no solo le sirvió para ganarse la vida, sino también para descubrir la importancia de la lengua y de la identidad en el lugar al que acababa de llegar.

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Justo Molinero atendió a SPORT en el restaurant Sant Jaume de Premià de Dalt
DANI BARBEITO
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El dueño del taller le ayudó a comprender que el catalán formaba parte de la vida cotidiana de Catalunya y que conocerlo era también una forma de acercarse a la tierra y a sus habitantes. Molinero explica que en Andalucía nunca se había planteado con la misma intensidad la relación entre lengua, territorio y pertenencia.

Con el tiempo, esa experiencia terminó influyendo en la manera en la que se definía a sí mismo. No renunció a sus orígenes cordobeses, pero tampoco se quedó al margen de la sociedad que lo había acogido. Por eso se presenta como un catalán de Córdoba: alguien que conserva sus raíces y, al mismo tiempo, siente Catalunya como suya.

Una identidad construida entre dos tierras

La historia de Molinero representa la de muchas personas que llegaron a Catalunya desde otras regiones españolas y acabaron formando allí su familia, su profesión y su identidad. Su integración no consistió en olvidar sus orígenes, sino en construir una relación nueva con el territorio que lo acogía.

Su emisora se convirtió en un punto de encuentro para oyentes de procedencias diversas. En ella podían pedir canciones, contar sus problemas y escuchar voces que hablaban de experiencias parecidas a las suyas. Esa cercanía ayudó a crear una bonita comunidad alrededor de la radio.

Fuente original: www.sport.es →