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Ya no estamos en Segunda: la crónica del Real Zaragoza- Andorra (0-1)

Si había algún soñador que todavía no se había creído que el Real Zaragoza ha descendido a los infiernos y que ahora mismo está instalado en la tercera categoría del fútbol profesional, el partido de en la Ciudad Deportiva fue un sopapo de realidad. Porque a pesar de un inicio en el que los blanquillos quisieron jugar de tú a tú a los del Principado, pronto el encuentro se fue desnivelando hacia un lado hasta que prácticamente no hubo color. De hecho, la derrota ante el Andorra (0-1) se pudo quedar hasta corta tras lo visto especialmente en la segunda mitad.

Nada preocupante por otro lado, porque el encuentro también dejó algunas notas positivas y de las que seguro tomó nota Ibai Gómez. Hacía calor en la Ciudad Deportiva, pero no tanto como el pasado sábado ante el Barbastro y una ligera brisa provocaba que el clima no fuera a ser un obstáculo para ver un buen espectáculo.

A ello parecieron salir dispuestos los dos equipos. El Zaragoza empezó con Westerveld bajo palos, Tachi y Diego González en el centro de la zaga, el recuperado Escudero y Francho (siempre metiéndose al centro del campo) en los laterales, el doble pivote ocupado por Ander Herrera y Lucas Terrer, la línea de tres formada por Adrián Liso, Jardí y Ademo como improvisado mediapunta, dejando solo a Espiau en la punta del ataque. Y no salió mal al campo el conjunto dirigido por Ibai Gómez, queriendo disputarle el balón a un rival que se caracteriza por no querer soltarlo.

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La primera llegada con peligro fue blanquilla, pero pronto demostraron los andorranos que no iban a necesitar mucho para hacerle cosquillas al Zaragoza. Quizá la facilidad con la que los visitantes generaban peligro fue el gran debe de los aragoneses en la primera parte. Cuando no se habían cumplido los 10 minutos de juego, los del Principado habían tenido ya dos ocasiones claras, una desbaratada con seguridad por Westerveld.

Se igualó bastante el partido en el tramo central del primer acto, aunque hubo bastante menos acercamientos en las áreas. Lo intentaba el Zaragoza con alguna internada de un desafortunado Liso y algún intento de Jardí. Pero los que sostuvieron al Real Zaragoza fueron Lucas Terrer y Peter Ademo, que dejaron destellos muy prometedores sobre el césped de la Ciudad Deportiva. Sin embargo, el Andorra siguió generando las mejores situaciones para adelantarse al marcador, algo que no consiguió por otra buena parada de Westerveld y por un par de acciones en las que la fortuna de los rechaces sonrió al Zaragoza. Al descanso, 0-0.

La segunda parte

Avanza la pretemporada y, entre las bajas que presentó el equipo aragonés y que las pruebas cada vez son más exigentes, no hubo tantos cambios entre una parte y otra. Cambió de portero Ibai (salió Manolache) y además Gabilondo, Carrillo y Rubén Díez recogieron el testigo de Francho, Tachi y Ander Herrera.

De todos ellos, el que más tuvo que intervenir, con diferencia, fue el guardameta canterano. Manolache se tuvo que emplear a fondo para mantener la portería zaragocista a cero. Porque la primera parte de la segunda mitad fue un auténtico monólogo andorrano con los de Ibai Gómez corriendo de lado a lado persiguiendo la pelota.

Tan solo una contra que definió como pudo y sin peligro Liso permitió respirar a los aragoneses. El técnico vasco entonces hizo la última rotación y entraron al campo Barrachina, Pereira, Monzón, Cuenca, Tobajas, Hansson y Laken Torres. Y la bravura y la intensidad de los canteranos parecieron sentarle bien a un Zaragoza que tomó aire tras la segunda pausa de hidratación del partido. Aunque no llegaron a materializarse en tiros a puerta, un par de cabalgadas de Marcos Cuenca metieron el susto a un Andorra que, sin embargo, seguía a lo suyo.

Tan verdad es como que la frescura de los chavales le dio otra cara al equipo como también lo es que se acabó desordenando. Fruto de un desbarajuste en el área llegó al final el merecido premio del Andorra. Sidibe aprovechó la enésima ocasión que tuvo y puso un 0-1 que ya no se movería a pesar de que Tobajas la tuvo en el último suspiro. Al final, lo de siempre en pretemporada. Pocas conclusiones, algún brote verde y, por el momento, más dudas que certezas en el nuevo proyecto del Real Zaragoza.

Fuente original: www.sport.es →