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¿Vender o renovar a Ferran Torres? Lo importante es valorarlo

Los aficionados del FC Barcelona tienen todo el derecho del mundo a sentirse molestos con las declaraciones de Ferran Torres sobre su futuro. Sería hasta cierto punto extraño que no fuera así después de que el valenciano haya abierto la puerta de salida del Spotify Camp Nou y puesto en entredicho su futuro como blaugrana. Pero dudar es humano. Y querer sentirse querido como profesional, con todo lo que sabemos que esto implica en un negocio como el del fútbol, aún lo es más. ¿A alguien no le gustaría?

El Barça ya ha trasladado que no tiene prisa por abordar la renovación del de Foios y que, por cuestiones relacionadas con el ‘fair play’ financiero, lo hará a partir del mes de septiembre. También que, a pesar de que exista la ‘amenaza’ de que se marche gratis el próximo verano, no lo venderá a cualquier precio si considera que a nivel deportivo puede ser importante para lograr los objetivos de la temporada 2026/27. Este último punto de la estrategia no podría ser más acertado desde mi punto de vista. Porque demuestra que Deco no va a cometer el error de infravalorar a Ferran en la recta final del mercado de fichajes de verano sea cual sea la decisión del futbolista.

Mi opinión es que el Barça, dentro de los márgenes lógicos y sin saltarse la escala salarial establecida en el plan de recuperación económica de la entidad, tendría que hacer un esfuerzo para retener y renovar a Ferran. Quizás no ha logrado convencer a Hansi Flick como ‘9’ titular indiscutible, pero ha tenido un rol importantísimo desde la llegada del técnico alemán al banquillo. Ha marcado goles relevantes como el que forzó la prórroga en la final de la Copa del Rey de 2024/25 o el que sentenció el clásico en el Camp Nou en el que el Barça se proclamó campeón de Liga 2025/26, entre un largo etcétera. Y ha registrado unos números al alcance de pocos delanteros (40 goles y 10 asistencias en dos cursos con Hansi) a pesar de no jugarlo absolutamente todo y sufrir, porque no todo ha sido perfecto ni mucho menos, malas rachas.

Otra cosa sería que, tras meditarlo, Ferran pidiera salir ahora. En ese escenario, siempre a mi juicio, no habría que retenerlo contra su voluntad, pues un futbolista siempre debe estar donde piensa que será feliz, pero aún sería más importante valorarlo. Con todo el respeto del mundo: si Gonçalo Ramos vale 74 millones, se pagan 40 ‘kilos’ por Víctor Muñoz o Gonzalo Garcia y se tasan con precios desorbitados a delanteros con mucha menos experiencia en la élite como Joao Pedro o Eli Junior Kroupi, ¿cuánto vale Ferran por mucho que le quede un año de contrato? Si algún club lo quiere, debe presentar una oferta que se adecúe a su valor. Sin más.

En la gran mayoría de aficiones siempre ha existido una cierta tendencia a valorar más lo ajeno que lo propio. A apreciar más a jugadores de otros clubes que a los de casa. Es algo natural y comprensible en un deporte en el que todo va tan rápido y las expectativas de futuro tienen, a veces, la fuerza de ilusionar más que las alegrías del presente. No soy de los que cree que, por el hecho de haber marcado el gol que concedió el Mundial a España, Ferran esté en la cresta de la ola. De hecho, honestamente, pienso que no estuvo a su mejor nivel en la Copa del Mundo más allá, que no es poco, de haber marcado uno de los tantos más trascendentes de la historia del fútbol estatal. Pero no podemos infravalorar todo lo que ha hecho y conseguido desde que llegó al Barça.

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