Pese a que pasan los años y algunas lesiones, la calidad es intacta. Shane Larkin (Cincinnati, 1992) es uno de los mejores jugadores de la Euroliga de la historia y en la actualidad. Tras una corta y poco exitosa trayectoria en la NBA, desembarcó en Europa de la mano de Baskonia para volver a la NBA una temporada y luego regresar al Viejo Continente de la mano de Anadolu Efes.
Tras siete temporadas en las que lo ha ganado todo y se ha convertido en una leyenda del Efes, ha fichado por el eterno rival, el Fenerbahçe de Saras Jasikevicius, por la falta de proyecto en su anterior club. Pese a ganar dos Euroliga, en 2021 y 2022, las recientes campañas decepcionantes y la contínua improvisación han terminado con la paciencia del jugón estadounidense.
Dejar un legado
Tras la doble consecución de la máxima competición europea, los principales pilares del proyecto del Efes buscaron nuevos retos. Vasilije Micic decidió cruzar el charco y probar la experiencia de la NBA, que duró dos años. Por otra parte, Ergin Ataman puso rumbo a Panathinaikos para devolverlo al lugar que pertenece en Europa.
Larkin, en cambio, optó por quedarse y liderar el nuevo proyecto turco. "Me quedé en Efes para construir la nueva etapa. Ficharon a Erdem Can, un tipo muy prometedor, con gran visión del baloncesto, que llevaba ya bastante tiempo en el mundo del baloncesto. Un tipo que había demostrado su valía. Así que lo ficharon y me pidieron que fuera el capitán del Efes y que, en cierto modo, los guiara hacia esta nueva era del baloncesto del Efes", cuenta el propio jugador en su podcast, 'Off the RECourt'.
Inestabilidad deportiva
Con Erdem Can empezó la purga de entrenadores del Anadolu Efes. "Tuvimos un montón de lesiones. Will (Clyburn) con fascitis plantar; Elijah (Bryant) estuvo lesionado; A Tyrique (Jones) le pasó algo en el hombro; Erkan Yilmaz se rompió la clavícula; Derek Willis se rompió la mano. Esto es una locura. El tipo ni siquiera tuvo una plantilla completa para poder competir en los partidos. Y lo despidieron después de dos meses y medio", explica Larkin.
A continución, ascendieron al entrenador ayudante Tomislav Mijatovic, motivo por el que el protagonista reconoce que rechazó ofertas de 'Fener', Barça o Panathinaikos, pero lo destituyeron a mitad de la temporada siguiente: "Contrataron a Tomi por dos años como entrenador jefe. Y yo pensé: '¿Sabes qué? Si Tomi va a ser el encargado, yo le entiendo y él me entiende a mí. Podremos construir algo'. Y luego, al cabo de tres meses, le despidieron. Lo mismo de siempre cada temporada".
El siguiente fue Luca Banchi, aunque en este caso los resultados decantaron la balanza hacia su destitución. "Perdimos contra el Beşiktaş en la Liga turca, perdimos contra Panathinaikos en el quinto partido. Y entonces pensé: 'Tenemos una buena plantilla y el entrenador es quien es. Tienes que quedarte con uno de los dos'. Hubo que empezar de nuevo", revela en el programa.
Y el elegido para empezar de nuevo fue Igor Kokoskov: "Otro proyecto nuevo. Déjame creerme esto. Hablé con Igor todo el verano sobre la plantilla, sobre cómo vamos a jugar. Pero, de nuevo, vienes aquí, empiezas a jugar y, dos meses después, él ya no estaba".
Hartazgo definitivo
El sustituto de Kokoskov fue Pablo Laso. El español, que también estuvo en la cuerda floja durante las primeras semanas de verano, finalmente sigue en el cargo y empezará el enésimo proyecto de Anadolu Efes. Sin embargo, la paciencia de Shane Larkin no da para más. "¿Sabes a qué me recuerda? Me parece que te dieron buenas razones para dejar de creer. Ahí lo tienes. Es como si dijeras: 'Ya he terminado con esto'. Y ahí es donde todo se termina", sentencia el jugador de Ohio.
Larkin es consciente de que le quedan pocos años al máximo nivel y los quiere aprovechar al máximo ganando títulos. "Al fin y al cabo, estoy a punto de cumplir 34 años. No me queda tanto tiempo por delante como el que ya he dejado atrás para ir a por ciertos objetivos", finaliza.