A pesar de toda la admiración que se puede sentir por la vida de las figuras públicas, Beatriz Montañez, excolaboradora de 'El Intermedio', es uno de los más grandes recordatorios de que las apariencias no siempre reflejan el sentir más personal.
Si bien la nacida en Ciudad Real, de ahora 49 años, logró una carrera exitosa copresentando el destacado programa junto al Gran Wyoming, ya en 2011 demostraba su fijación por alejarse de la sociedad, siendo que ese fue el año en el que rompieron relaciones amistosamente para "descansar y acometer nuevos proyectos de formación personal".
Esa decisión de parte de Montañez marcaría un antes y un después en su vida personal y profesional, procediendo a probar suerte en el cine como actriz de la película '88' de Jordi Mollá, luego volviendo a la televisión al ser fichada por Telecinco para copresentar '7 vidas', y últimamente regresando al mundo del film para el largometraje 'De chica en chica'.
Tras esta secuencia, en 2013 fue 'El gran debate' junto a Jordi González, y en 2014 fue 'Hable con ellas' junto a Alyson Eckmann, Natalia Millán, Sandra Barneda y Yolanda Ramos, pero ya esta última aproximación a la palestra pública, que solo duró cuatro meses, denostaba el deseo de Montañez de cambiar de aires.
No fue sino hasta 2018 que volvió a aparecer ante los medios al ganar el Premio Goya a Mejor Película Documental por 'Muchos hijos, un mono y un castillo', momento en el que se reveló que Montañez formaba parte del equipo de guionistas encargado de la obra.
Esta revelación nos permitió descubrir qué estaba haciendo la excolaboradora de televisión, quien reveló que tomó la decisión de retirarse de la vida pública e irse a vivir en una casa de pastores en la montaña, sin teléfonos y a kilómetros de los núcleos urbanos.
Particularmente, fue a través de 'Niadela', un libro que publicó en marzo de 2021 para relatar su estilo de vida actual asentada en una cabaña del bosque, que informó al mundo de su paradero actual.
"Tenía un trabajo que todo el mundo hubiera pensado que era maravilloso y una vida, vista desde fuera, que parecía idílica, pero había algo dentro que no estaba funcionando", comentó en una entrevista en La Sexta.
Al haber alcanzado todo lo que soñaba, cayó en la consideración de que ya no se sentía satisfecha, de manera que, de la noche a la mañana, canceló sus cuentas de banco, anuló sus tarjetas de crédito, vendió su casa en Madrid, guardó sus pertenencias en cajas y se quedó solo con lo necesario.
"Para mí era una necesidad retirarme, me saturé de mí misma. Ahora me he encontrado y me caigo bastante mejor que antes, uno solo puede disfrutar la soledad si se cae bien", agregó.
Sin electricidad ni agua caliente, pero mucho más conectada con la naturaleza, Montañez tiene una nueva vida, viviendo de sus ahorros y gastando lo más mínimo, que se reduce a una suma de entre 100 a 150 euros al mes en comida.
"Aprendes a valorar que tener una casa muy grande o tener un coche muy grande no es lo importante", relata, mientras también describe la importancia de aprender a estar "solo y en silencio".
Se hizo vegana y solo se permite caprichos esporádicos como el vino, mientras que actividades como meditar y los paseos se han convertido en gran parte de su rutina para sentirse en paz consigo misma y aprender a vivir en soledad.
"He tenido intrusos, no los llamo fans, los llamo intrusos. Ha tenido que intervenir la Guardia Civil, porque se han dedicado a revolotear por mi casa, a dejarme notas, a observarme con prismáticos... Me he sentido enclaustrada en mi propia libertad", admitió, pero nunca se retractó de la decisión que cambiaría su vida para siempre.