¿Qué le parece todo lo que rodea al Gran Canaria con su reciente descenso?
Todo ha sido bastante emocional. Cuando vi la rueda de prensa del Cabildo, el consejero y Savané, se apreciaba que era pasional. Después, el consejero ha transmitido una serie de matices o rectificaciones sobre lo dicho aquel día. Esto está cogiendo forma y lo que es muy importante es hacer las cosas con cabeza, bien pensadas, asesorarse de las personas idóneas. He visto que, por ejemplo, el consejero ha estado reuniéndose con personas y asegurándose de sus decisiones. Creo que eso es lo más importante, que no cundan los nervios. En el deporte todo es posible y lo vemos continuamente, y esta vez ha tocado descender. Lo que sí sería importante es que esto trajera un análisis de qué se ha hecho mal para que no se vuelva a repetir. Fue un descenso inesperado con el presupuesto que tenía el Granca.
¿Cómo cree que este descenso va a cambiar a la entidad y a su funcionamiento?
Tengo mis dudas porque lo único que he oído es que quieren subir el año que viene, lo cual me parece una premisa importante de cara al aficionado. Pero tocaba una reflexión aún mayor, y es analizar qué es lo que está ocurriendo en el club en general. Necesitan gente que les informe porque puedo entender que el consejero o el presidente del Cabildo no sepan de baloncesto, pero sí es una empresa suya y deben tener la suficiente información. Yo fui de los que en noviembre ya decía que el equipo no iba bien y que tocaban cambios. En cambio, el discurso del club en aquel entonces era que lo mejor del equipo estaba por venir. Hay una contradicción: Savané veía que faltaba lo mejor por llegar y otras personas veíamos que había que tomar medidas porque la situación podía ir a peor.
¿Qué le parece el fichaje de Francesc Solana como director deportivo?
La decisión de Francesc Solana como director deportivo me parece acertada. Lo conozco desde hace muchos años, de cuando él jugaba y yo le arbitraba. Te puedo decir que, a nivel personal, es una persona encantadora y muy educada. No seré yo quien cuestione su profesionalidad. De todas formas, me falta algo más porque ¿quién dirige esto? El club es más que un director técnico y un entrenador. La canariedad tiene que estar presente y es algo de lo que nos hemos alejado en los últimos años. Ahora veo que a Himar Ojeda lo tenemos como el gurú al que acudir cuando hay un problema, pero no olvidemos que se marchó porque no se le dio el sitio que él quería. A Víctor García, por ejemplo, me da la sensación de que tampoco se le aprecia como debería y no sé si acabará saliendo o no este verano.
¿Cuánto cree que ha cambiado el club estos años?
Oigo mucho hablar de la identidad del club y eso ha de ser la historia del Granca. De eso nos hemos alejado muchísimo y en ello veo un aspecto clave: la aparición del Arena. Cuando la Isla consiguió albergar partidos de un Mundial y se construyó el pabellón, parece que nos obligaban a ser un grande del baloncesto. Y está claro que, mientras su dueño siga siendo el Cabildo, el presupuesto no puede ir subiendo cada año. Este club empezó con muy poco dinero, pero con gente con muy buena cabeza y tomando decisiones acertadas. El club ha cambiado mucho. Yo conocí a Moriana como presidente y lo vi en su despacho, a él y a otros directivos, metiéndose las manos en los bolsillos y sacando dinero porque había que pagar una serie de cosas. Hemos pasado de eso a un presidente ejecutivo que cobraba más de 100.000 euros. Creo en la evolución y la profesionalización, pero los extremos son malos. Me parece bien la decisión del consejero de hablar sobre una presidencia institucional y yo creo que ese es el camino porque así debería funcionar el Granca. Presidentes como Moriana, Agustín Medina o Joaquín Costa no cobraban dinero. Eran personas que intentaban ayudar al club y, a partir de Costa, esto cambió. Se decidió que debían empezar a cobrar. La presidencia debe ser institucional y aquí tenemos gente para eso, como Rosi Sánchez, Roberto Guerra, Berni Hernández o Pepón Artiles.
¿Qué le ha parecido la gestión de Sitapha Savané como presidente del club?
Dos años antes de su nombramiento, yo puse su nombre encima de la mesa. Veníamos de una etapa con Enrique Moreno que causó una desafección total con la afición y había que tomar medidas. Recuerdo sentarme con el responsable del PSOE, Miguel Ángel Pérez, y con el consejero de Deportes, y les puse el nombre de Savané encima de la mesa. De hecho, lo llegué a llamar y me dijo que por su parte había predisposición. El Cabildo ese año no tomó ninguna decisión y, dos años después, fue cuando apareció Taph en el club. Su nombre lo puse en aquel entonces porque todo el mundo estaba muy alejado de la entidad. El presidente no se llevaba con el entrenador y tampoco hablaba con el director deportivo. Sinceramente, la etapa de Enrique Moreno como presidente fue un auténtico desastre porque al final no hizo equipo. Era todo muy presidencialista, por lo que me han dicho, y él tampoco era una persona con las capacidades y el conocimiento baloncestístico para tomar demasiadas decisiones. Desde que llegó Savané, lo primero que me chirrió fue que se retirara la camiseta siendo presidente. Es algo que no había visto nunca. Luego empecé a ver una cantidad de homenajes que no reconocían la historia real del club; eran todos de la época moderna. Por eso digo que el Cabildo debe rodearse de personas de aquí que conozcan toda la historia del Granca desde sus inicios. Además, me incomodó muchísimo y me pareció poco profesional verlo contra el Joventut sentado al lado del banquillo y escuchando los tiempos muertos del entrenador. Es algo que no había visto nunca en la ACB. Me pareció que se estaba alejando de la realidad. Y, por último, su despedida me parece que ha sido ingrata por la manera en la que ha señalado a los jugadores, sin hacer autocrítica.
¿Le gustaría postularse como presidente del Granca?
Si me llamasen, me rodearía de gente como Roberto Guerra o Berni Hernández que es lo que necesita el club, personas con cariño por la entidad. No tenemos que irnos muy lejos para solucionar el problema del Granca en este momento. De todas formas, si yo fuera consejero, le daría la presidencia a Rosi Sánchez o a Roberto Guerra; son personas con una formación y un currículum en el baloncesto muy sólidos.