En las interioridades de Wimbledon, el veterano periodista Richard Evans —incombustible a sus 87 años— se dirige a Àlex Corretja durante una charla en el comedor y le desliza antes de hincarle el diente al plato: “We need Carlos…”. Y así es, el tenis de hoy necesita que vuelva la incomparable magia de Alcaraz, de la misma forma que en los últimos tiempos se estudian y plantean fórmulas que permitan dinamizar, cohesionar y modernizar un deporte encadenado históricamente a la tradición. Sin embargo, la sociedad cambia, las audiencias demandan nuevos estímulos y los rectores —torneos, estamentos, organismos e inversores— quieren exprimir hasta límites insospechados el concepto de la industria. Esto es, multiplicar la cifra de ceros.
El puzle del tenis no acaba de encajar: entre la tradición, lo económico y los cambios necesarios
Fuente original: El País →