Joseba Barrenengoa, CEO de Easygas, afirma que a 110 km/h se gasta menos combustible que a 120 km/h, especialmente cuando el precio del crudo está al alza. Sus cálculos indican un ahorro del 13 % al 20 % según la velocidad y el estilo de conducción. La cadena low‑cost aprovecha este sentido común para ofrecer precios competitivos pese a la crisis energética.
La frase que encendió el debate
Joseba Barrenengoa no es de los que andan con rodeos. Ingeniero de formación y director ejecutivo de la cadena low‑cost Easygas, lleva casi veinte años observando el pulso de los surtidores desde dentro. Cuando el precio del crudo Brent se disparó por encima de los 100 euros el pasado mes, tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, Barrenengoa fue uno de los primeros del sector en salir a la palestra con una frase tan directa como contundente: “Obviamente a 110 kilómetros por hora gastamos menos que a 120”. La declaración, recogida por varios medios el 6 de abril, se convirtió en tema de conversación en los grupos de WhatsApp de conductores y en los pasillos de las estaciones de servicio. Para muchos la frase resultó una obviedad, pero la forma en que la dijo, sin tapujos y con un toque de ironía, hizo que resonara más que una factura de gasolina.
Impacto de los precios del crudo y la respuesta de la UE
La escalada de precios ha sido implacable. A finales de febrero el barril de Brent rondaba los 70 euros, y en cuestión de semanas superó la barrera del centenar, según los datos publicados por Trading Economics. Ese salto se tradujo rápidamente en un encarecimiento de la gasolina en las estaciones y, por consiguiente, en los bolsillos de los conductores. En medio de este panorama, la Comisión Europea lanzó un paquete de cuatro medidas de emergencia cuyo objetivo es reducir el consumo de combustible. Las iniciativas, que ya estaban sobre la mesa desde hace tiempo, se presentaron como una respuesta directa a la crisis energética:
- Bajar la velocidad máxima permitida en autopistas y autovías.
- Fomentar el teletrabajo para reducir los desplazamientos diarios.
- Implementar la rotación de vehículos por matrícula en zonas de alta congestión.
- Promover el uso compartido de automóviles a través de plataformas de car sharing.
Barrenengoa celebró esas medidas, aunque sin perder la ironía que lo caracteriza: “No son nuevas, son las mismas de siempre, pero si alguien necesita que se lo recuerde el comisario de Energía, pues bienvenido sea”. Detrás de su tono informal hay una convicción profunda: la eficiencia empieza por el sentido común y por decisiones tan simples como moderar la velocidad.
En una tarde de abril visité la sede central de Easygas en Bilbao. Entre mapas de ubicaciones de estaciones y pantallas que mostraban el precio del crudo en tiempo real, Barrenengoa repasó con una calculadora los números que respaldan su afirmación. Según sus cálculos, un automóvil medio que circula a 120 km/h consume aproximadamente un 13 % más que a 110 km/h. Si además se cuida la presión de los neumáticos y se adopta una conducción más suave, el ahorro puede acercarse al 20 %. Ese cálculo es conservador, pero multiplicado por los once millones de vehículos que circulan diariamente en España, la magnitud del ahorro potencial se vuelve impresionante.
- Barrenengoa destaca que la velocidad influye significativamente en el consumo.
- El precio del crudo Brent superó los 100 euros, disparando los precios de la gasolina.
- La UE propone cuatro iniciativas de emergencia para reducir el uso de combustible.
- Easygas factura 180 millones al año y emplea a 240 personas.
- Los márgenes de la cadena se redujeron a la mitad tras la crisis del crudo.
- La estrategia de Easygas se basa en ubicaciones de bajo coste y ausencia de tiendas auxiliares.
- La empresa usa sensores para monitorizar tanques y optimizar la distribución, reduciendo pérdidas.

El modelo de negocio de Easygas en tiempos de crisis
Para entender por qué la frase de Barrenengoa tiene tanto peso, es necesario mirar el modelo de negocio de su cadena. Easygas factura cerca de 180 millones de euros al año y emplea a 240 personas. Sus márgenes, sin embargo, se han reducido a la mitad desde el estallido del conflicto en Oriente Medio. “Cuando el crudo sube, el cliente piensa que nos forramos, pero la realidad es que el 80 % del precio final son impuestos y el resto se lo reparten mayoristas y logística. Nosotros ganamos céntimos por litro, no euros”, explicó mientras mostraba una hoja de cálculo con los últimos movimientos diarios. La estrecha diferencia entre el precio de compra y el de venta obliga a los operadores low‑cost a competir por volumen.
Easygas ha adoptado una estrategia basada en la expansión cuidadosa y en la ubicación de sus estaciones en polígonos industriales o carreteras secundarias, donde el alquiler del suelo no dispara la cuenta de explotación. En los últimos dos años la cadena abrió dieciocho nuevas estaciones y tiene previsto inaugurar otras seis antes de 2027. La filosofía es clara: no hay tiendas de conveniencia ni cafeterías, solo se busca que el conductor llene el depósito y siga su camino. Esa simplicidad permite mantener los costes bajos y ofrecer precios competitivos, aunque la presión del mercado siga siendo fuerte.
La empresa también ha invertido en tecnología para mejorar la eficiencia operativa. Cada estación está equipada con sensores que monitorizan en tiempo real el nivel de los tanques, la temperatura del combustible y el consumo energético de las bombas. Esa información se envía a un centro de control centralizado, donde los analistas pueden detectar anomalías y optimizar la distribución del crudo. Gracias a esos datos, Easygas ha logrado reducir el tiempo de espera en las bombas y minimizar pérdidas por evaporación, lo que se traduce en un pequeño pero significativo ahorro para el cliente final.
Conducir más despacio es sentido común que se traduce en ahorro real.
Cuando el crudo sube, el cliente no ve ganancias, solo precios más altos.
La simplicidad de llenar el depósito y seguir el camino mantiene los costes bajo control.

A medida que los precios del crudo siguen fluctuando, la cadena ha buscado diversificar su oferta. En algunas estaciones se ha probado la venta de gases licuados del petróleo (GLP) a precios más estables, y se está estudiando la instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos en ubicaciones estratégicas. Esa apuesta por la transición energética no es una moda, sino una respuesta a la demanda creciente de conductores que buscan alternativas más limpias y económicas. Barrenengoa asegura que, aunque la mayor parte de su negocio sigue centrada en la gasolina y el diésel, la diversificación es clave para mantener la resiliencia a largo plazo.
El discurso de Barrenengoa también ha puesto de relieve la percepción del público sobre los márgenes de beneficio de las estaciones de servicio. En varias entrevistas ha subrayado que los impuestos representan la mayor parte del precio final y que los operadores de bajo coste apenas ganan por litro. Esa visión ha generado un debate sobre la necesidad de una mayor transparencia en la cadena de suministro del combustible y sobre la posible revisión de la carga impositiva que grava los carburantes. Algunos analistas sugieren que una reducción de los impuestos podría aliviar la presión sobre los consumidores, aunque otros advierten que esa medida podría comprometer los ingresos destinados a la transición ecológica.
- Conducir a 110 km/h puede reducir el consumo de combustible entre un 13 % y un 20 %.
- La UE ha implementado medidas de velocidad, teletrabajo, rotación de matrículas y car sharing para ahorrar combustible.
- Easygas mantiene precios bajos gracias a una operación sin extras y a la tecnología de monitoreo en tiempo real.
- La diversificación hacia GLP y recarga eléctrica ayuda a la cadena a enfrentar la volatilidad del crudo.
En conclusión, la frase de Barrenengoa no es solo un comentario sobre la velocidad, sino un reflejo de la compleja realidad que viven los operadores de estaciones de servicio en una época de precios volátiles y políticas energéticas cambiantes. Su mensaje combina datos técnicos, sentido común y una dosis de ironía que ha resonado entre conductores y profesionales del sector. Mientras la Comisión Europea sigue impulsando medidas para reducir el consumo, cadenas como Easygas continúan ajustando su modelo para sobrevivir y, al mismo tiempo, ofrecer a los usuarios una opción más económica en medio de la tormenta del crudo.
FAQ
- ¿Cuánto se ahorra al reducir la velocidad de 120 a 110 km/h?
- Según los cálculos de Barrenengoa, un coche medio consume aproximadamente un 13 % menos a 110 km/h que a 120 km/h. Con una conducción suave y neumáticos bien inflados, el ahorro puede acercarse al 20 %.
- ¿Qué medidas ha propuesto la UE para frenar el consumo de combustible?
- La Comisión Europea lanzó cuatro medidas: limitar la velocidad máxima en autopistas, fomentar el teletrabajo, rotar matrículas en zonas congestionadas y promover el car sharing. Barrenengoa las calificó como conocidas pero necesarias.
- ¿Cómo afecta la subida del crudo al modelo de negocio de Easygas?
- Easygas factura cerca de 180 millones al año y sus márgenes se redujeron a la mitad tras el aumento del crudo. La empresa gana sólo céntimos por litro y compite por volumen, manteniendo costes bajos mediante estaciones sin tiendas de conveniencia.
- ¿Qué estrategias está adoptando Easygas para mantenerse competitiva?
- La cadena ha expandido su red en polígonos industriales, usa sensores para optimizar la distribución y ha probado la venta de GLP y la instalación de puntos de recarga eléctrica. Todo con el objetivo de ofrecer precios estables y diversificar su oferta.
