El sello de Xevi Pujol, clave en los fichajes del Barça
Enfrascado en uno de los veranos más tortuosos de su historia, el Barça de baloncesto empieza a dar pasos en una dirección que ya se verá si es la correcta o no. Al menos, el inmovilismo y las dudas más que fundadas se van desvaneciendo a medida que se anuncian fichajes, con el técnico Aleksander Sekulic y el director deportivo Xevi Pujol a la espera de ser oficiales.
Atrás quedan muchos meses sombríos en los que se han sucedido las noticias negativas para una sección que ha vivido a la deriva sin que la Junta Directiva ni el presidente Joan Laporta la defiendan oportunamente. Y la defensa no puede ser sólo de boquilla y pasándose por el Palau: debe ser económica en un deporte cada vez más competitivo y mercantilizado.
Atrás quedan la destitución de Joan Peñarroya, el efímero regreso de un Xavi Pascual superado por el desgobierno de la sección, la marcha del nefasto Josep Cubells y su sustitución por el 'decorativo' Siscu Pujol, el arrinconamiento de Juan Carlos Navarro y una cadena de fichajes fallidos, desde Paolo Galbiati hasta Luwawu-Cabarrot e Isaac Bonga. Por no hablar de Moses Wright, una incorporación de consenso que acabará pagando 900.000 euros para no jugar en el Barça.
La provisionalidad de la dirección deportiva está obligando a dos excelentes profesionales a multiplicar sus tareas para cerrar y concretar los fichajes que ya estaban 'atados' y, sobre todo, los nuevos. Ahí, en la distancia, está jugando un papel importante Xevi Pujol con unas líneas maestras que se conocen muy bien en el Palau: baloncesto rápido, muy físico, eléctrico y ofensivo.
El catalán es un perfecto conocedor del mercado y siempre apostó por un perfil de jugadores que suelen ser sinónimo de espectáculo. Con esas premisas, formó un bloque sensacional que hizo historia en Manresa a las órdenes de Pedro Martínez. Allí se juntaron Sylvain Francisco, Brancou Badio, Jerrick Harding, Chima Moneke y Yankuba Sima, entre otros.
Su fichaje el verano pasado por el Baskonia supuso una confirmación de esa apuesta que suele ser diferencial en torneos cortos, pero podría despertar dudas en los más largos. No obstante, ese estilo que tanto gusta a quien está llamado a comandar la dirección deportiva del Barça es el que, a grandes trazos, ha hecho campeón liguero al Valencia Basket de Pedro Martínez.
Enfrascado en una extraña pelea con los históricos Alfredo Salazar y Juan Pedro Cazorla, Pujol impuso su criterio para fichar a Paolo Galbiati como entrenador y a jugadores muy físicos como Trent Forrest, el exazulgrana Rodions Kurucs o Mamadi Diakité. Con la temporada empezada, llegaron Kobi Simmons y Eugene Omoruyi, dos aciertos extraordinarios.
La conquista de la Copa del Rey y las malas actuaciones en la Liga Endesa y en la Euroliga con las luces y las sombras de un proyecto ambicioso en el Baskonia que no tendrá continuidad. Si las cosas marchan como se espera, Xevi Pujol podrá trabajar desde agosto para terminar de perfilar el nuevo Barça y ponerse de lleno con el del curso 2027-28.
Por eso, el fichaje de los bases Justin Robinson y Umoja Gibson o la posible 'bomba' con el alero Tyrese Martin responderían perfectamente a los parámetros que se buscan en el Barça para reenganchar a la afición, con un baloncesto atractivo para huir de estos años sin rumbo definido. Si se pedía un proyecto, lo que se está sembrando últimamente se parece bastante.
Un coche termina en las escaleras del metro tras un accidente en el paseo de la Castellana
El siniestro se produjo en pleno paseo de la Castellana y provocó que uno de los vehículos implicados se saliera por completo de la calzada, precipitándose y quedando encajado de forma vertical sobre las escaleras de acceso a la estación de metro de Begoña. El brutal impacto destrozó el muro de entrada y obligó a desplegar un gran dispositivo de emergencia.
Oda en el Tour a Juan Ayuso, 23 años cargados de futuro
Hay mucha gente que olvida que Juan Ayuso, la mejor referencia española en este Tour, sólo tiene 23 años. Cumple la segunda participación en la prueba. Hace dos años se vio forzado a abandonar antes de los Pirineos cuando todavía había secuelas con el covid, afortunadamente una prueba que ya se ha empezado a superar, o que por lo menos que ahora no se hable del virus.
Va quinto de la general y pelea por ganar la clasificación de los más jóvenes, los que disputan el Tour sin haber cumplido todavía los 25 años. En esta lucha hay mucha más igualdad que en conseguir el jersey amarillo que parece que ya esté pegado a la piel de Tadej Pogacar. Va a haber mucha lucha antes de que esta prenda esté definitivamente adjudicada. Ayuso aventaja en 13 segundos a la perla de la afición francesa, Paul Seixas, y en 46 al mexicano Isaac del Toro. No hay nada definitivo y muchos capítulos quedan aún para escribir.
Cambió de equipo a final de año, dejó el UAE, donde se sentía atado y no le gustaba el oficio de trabajar en favor de Pogacar, algo muy respetable para un ciclista que quiere ser jefe de filas porque tiene calidad para ello. Fichó por el Lidl-Trek, uno de los bloques más potentes del concierto internacional. Ellos son los que por ahora dominan la clasificación por equipos.
La pareja del equipo
Así es porque siempre hay dos ciclistas de la escuadra que llegan juntos a meta; uno es Ayuso y el otro el danés Mattias Skjelmose. Entre ambos parece haber un entendimiento perfecto y sin fisuras que sirve para desmentir el carácter huraño, una especie de sambenito injusto que quisieron colgarle a un corredor nacido en Barcelona, con orígenes vallisoletanos, criado en Atlanta y luego residente en Altea -se siente alicantino de alma-, antes de irse a vivir al principado de Andorra; no muy lejos de la capital del país tiene su casa.
La salida del conjunto árabe fue algo traumática y costó mucho conseguirla. Ayuso decidió que era mejor buscar a una persona experta en estas negociaciones en vez de su padre que era hasta entonces la persona que lo representaba. Fichó a Giovanni Lombardi, que vive en España, y logró la libertad, aunque bajo el pago de la cláusula de rescisión. Otros equipos, como el Movistar, pelearon también por contratarlo, pero sin éxito.
Cuarto de la general
Va cuarto de la general y siempre está allí, entre los destacados que persiguen a Pogacar porque tanto Juan como el resto de los contrincantes ya han visto que responder a un demarraje del astro esloveno es algo así como una misión imposible. Juan, camino de Le Lioran, en el Macizo Central, donde acabó la etapa del pasado martes, se pegó a rueda de Vingegaard y si no le dio los relevos que esperaba el corredor danés era porque ya representaba suficiente esfuerzo ir a rueda del segundo clasificado de la general. “Cada vez que se ponía a tirar parecía más un ataque de Vingegaard que un relevo serio”, cuentan en el entorno de Ayuso.
Ya ha sido tercero de la Vuelta y el año pasado tuvo que abandonar el Giro porque todo se vino abajo cuando se estampó en la etapa de tierra, a mitad de carrera con un fuerte golpe en la rodilla, que acabó apartándolo de la disputa por la general antes de retirarse.
Las caídas son un contratiempo. Muchas veces acaban con los sueños y con la fortaleza de corredores como Ayuso. Por eso, no hay que cansarse al recordar que sólo tiene 23 años y si bien es cierto que ciclistas como Pogacar o incluso Remco Evenepoel, y ahora ocurre con Seixas, han despertado a temprana edad, desde los tiempos del blanco y negro y de los tubulares enrollados alrededor del cuerpo con los bidones en los manillares, 23 años era una edad para comenzar a formarse y demostrar que se puede ser una estrella en el futuro.
Jersey blanco y podio
Tratar de responder o atacar a Pogacar sería de locos. Se recuerda una vez en la Volta en que Mikel Landa salió a rueda del esloveno en la subida a Port Ainé de 2024. A los 100 metros el ciclista alavés se dio cuenta de que levantaba el pie o moría en el intento. Llegó a Barcelona, donde acabó la prueba, en la segunda plaza de la general.
Ahora, Ayuso no sólo tiene al alcance ganar el jersey blanco, si no el trofeo de ascender al podio de París junto a Pogacar y Vingegaard. Antes de afrontar los Vosgos, que comienzan este viernes, el ciclista alicantino se encuentra distanciado a 16 segundos de Evenepoel que, por ahora, es el que va tercero, aunque ya dio signos de flaqueza en el Macizo Central. Es un obstáculo asumible, una posibilidad sería que nada tiene que ver con restar los cuatro minutos que le lleva Pogacar, aunque se alineen los astros.
Tener a un ciclista de sólo 23 años en la pelea por las plazas de honor del Tour es un premio y la posibilidad que diez años después de haberlo hecho Alejandro Valverde otro paisano suyo pise el podio de los Campos Elíseos de París.
