Xavi Pascual es tan culé que se llevó a Shengelia a Dubai
La serie del Barça de basket tiene muchos capítulos. El Barça no cumplió con lo que prometió a Xavi Pascual cuando, con la sección con la soga en el cuello, fueron a ficharle como salvavidas y le dijeron sí a sus condiciones deportivas. Pronto, Xavi se dio cuenta de que no llegaba el pivot prometido, después vio que cuando perdía a un jugador importante por lesión (Laprovittola) tampoco le fichaban un sustituto como le habían asegurado. Al final, se olió el percal de que la confección de la plantilla 26-27 tampoco sería garantía de éxito y decidió aceptar la oferta de Dubai. No en vano, prácticamente le triplicaban el sueldo que cobraba en el Palau. Así, anunció que ejecutaba la cláusula de rescisión de un contrato del que le quedaban dos temporadas por cumplir. El día que escenificó su adiós (mucho antes de terminar la temporada, en un error comunicativo del que todos se dieron cuenta pero que nadie frenó), Xavi Pascual contó que era tan culé que su autoexigencia le impedía asimilar las derrotas. “Yo no puedo perder con el Barça. No lo soporto. No puedo. Me desgasta y lo veía a venir”. Menuda muestra de fidelidad al Barça. Sufría tanto que era mejor dejarlo. Emocionaba verle. Incluso se nos puso la piel de gallina. Pero cuando tres meses después, resulta que el nuevo entrenador del Dubai es tan culé que se lleva a Toko Shengelia, el mejor jugador barcelonista de la pasada campaña, uno de los pocos que se salvaron de la quema, esas palabras de Pascual se ponen en cuarentena. Por lo menos, en esta ocasión, Enric Masip no ha explotado como cuando dos años atrás, el otro Xavi Pascual, el del balonmano, “picó” a Emil Nielsen por el Veszprem. Ahora se impone el señorío.]]>
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